miércoles, 28 de julio de 2010

Meet the Cellist

No puedo negar que la música ha influenciado mi vida desde que era muy pequeño. Es uno de esos placeres de la vida que uno no consigue explicar por mucho que lo intenta. Tanto si la escuchamos como si la interpretamos, es algo capaz de hacernos estremecer y que manipula nuestros sentidos y nuestros sentimientos. Un maravilloso lenguaje universal lleno de matices y colores ante el cual todo ser vivo reacciona de una manera u otra.



Soy amante de muchos estilos musicales, desde los sonidos ‘sinfónicos’, hasta las atmosféricas y contundentes guitarras del metal. Creo tener la suerte de haber visto el denominador común en todos ellos, y me considero afortunado por ello. Veo la música como un maravilloso mundo que tengo que observar resignado desde fuera, como 'aficionado' o 'amateur'. Admiro a quienes desde dentro, desde la profesionalidad y después de muchísimos años de estudio y dedicación, son capaces de ordenar, combinar y reproducir esos sonidos que nos hacen vibrar y explotar de emoción. El trabajo de los músicos es simplemente maravilloso y excepcional.

Recientemente tuve la oportunidad de fotografiar a Albert Martín, un cellista de Barcelona, cuya capacidad interpretativa es, sin duda alguna, excelente. Se sentó en la silla que había preparado para él, y simplemente le pedí que tocara. Por cierto, ¡¡qué afortunado soy!! Tuve la ocasión de disfrutar de un concierto de cello para mí solo! Mientras él tocaba yo iba fotografiándole intentando interrumpir lo menos posible la magia del momento. Quería que Albert se concentrara y se olvidara de mi presencia si eso era posible entre flash y flash. Muchas de las imágenes de esa sesión transmiten la capacidad técnica de Albert como cellista mientras interpretaba... lo que coloquialmente expresaríamos como "se nota que es cellista de verdad". Pero no quería conformarme con eso. Siempre hay que intentar sacar algo del interior de nuestro sujeto y ponerlo en la imagen. Algo que nos ayude a conocerlo un poco mejor, y en este caso quería conseguir algo que hiciera sobresalir a Albert del resto de los cellistas "del montón". Tenía que conseguir transmitir algo más que su más que evidente técnica con el instrumento. Además de un gran cellista, Albert es una persona tranquila y pausada que transmite un amor por la música como pocas personas he visto. Todo su mundo es la música. Sólo así se explica su capacidad de emocionar con sus interpretaciones y su enorme capacidad divulgativa. Conoce su instrumento a la perfección y lo domina sin titubeos. Es capaz de contagiar su pasión por la música con sólo dos minutos de charla con él.



Javi Aguilar©2010
Todos los derechos reservados

La iluminación de la escena es sencilla, pero muy efectiva para la ocasión. A la derecha de la cámara, un poco por encima de Albert tenemos un flash dentro de una softbox. Esta es la luz principal, la que ilumina la mayor parte de la escena. Atrás y a la izquierda, tenemos una luz para perfilar a Albert y separarlo del fondo. Quería un efecto dramático que transmitiera cierta intimidad, así es que apenas hay luz de relleno en el lado izquierdo de la cámara. Simplemente hay un reflector, lo suficientemente alejado para no rellenar demasiado las sombras en el rostro de Albert. Fui yo mismo quien le pidió a Albert que se vistiera de negro, a pesar de que sabía que iba a ponerle delante de un fondo negro. En una entrada anterior os comenté que la luz, entre otras cosas, nos sirve para guiar al ojo, para decirle dónde debe mirar. Pues bien, intencionadamente le pedí que vistiera de negro, porque no debe quedar duda alguna de que la relación entre Albert y su cello (la música) es el auténtico e indiscutible protagonista de estos retratos. Si os fijáis en el primer retrato donde vemos el cello entero, la mirada va primero al rostro de Albert y su mano izquierda digitando sobre el mástil, y luego se va a mirar el cello y el arco que manipula su mano derecha. Es muy importante controlar la luz para decir lo que queremos transmitir. En este caso, Albert y su cello... nada más. No sé vosotros pero casi puedo oir la Suite #1 de Bach.

En el segundo retrato tenemos los mismos elementos: Albert y su Cello. El cello no aparece por completo, pero la voluta del clavijero es suficiente para darle identidad. La parte visible del mástil y la caja nos la complementan. Queda claro que es un cello, y que la relación entre ambos es muy estrecha. Fijaros en la disposición de las manos. Le pedí a Albert que relajara al máximo las manos. Esas son las manos que hacen sonar ese cello. Observad también cómo la luz del fondo perfila el lado no iluminado por la luz principal. Para conseguir una expresión relajada como esta le pedí a Albert que mirara lejos...no a la luz, sino más allá.. al fondo y a un lado de la sala donde estábamos. Dos o tres tomas y relajó su rostro transmitiendo lo que transmite como persona… sosiego y pasión por la música.

Javi Aguilar©2010
Todos los derechos reservados

3 comentarios:

  1. Hola de nuevo Javi. Acabo de ver tu nueva web y me gusta mucho. El estilo es muy elegante.
    Como siempre, gracias por tu nueva entrada.

    Buenísimo el artículo sobre la iluminación.
    Me viene de fábula, pués al final me compré hace unos días aquel libro que me dijiste q no me comprara (jeje) sobre iluminación "Light science & magic" y estoy entre reflejos difusos, directos y polarizados, familia de ángulos y superfícies, hecho un lío pero el tema es superinteresante.

    Voy haciendo mis pruebas en casa con escasos resultados pero sé que es un tema de constancia.

    Y hablando de superfícies, una pregunta, en el libro hablan que uno de las superfícies que producen reflejos polarizados es la madera brillate como en el caso del cello ¿Utilizaste algún tipo de polarizador? porque veo un pequeño reflejo en el cello que queda bien por cierto, ya que le dá un bonito matiz al instrumento pero claro el resto del instrumento tiene una iluminación perfecta y me da que pensar de que el reflejo podría ser más grande en esa superfície tan reflectante de no utilizar un polarizador. Ya dirás.

    Estaría bien saber la distancia de la ilumación sobre el sujeto para adentrarnos un poco más en el tema...

    Muy buenas las fotos...

    Ei!!! cuidado que corro mucho y me caigo... jeje

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  2. Hola Dani,

    Gracias por pasar y por los comentarios.
    Me alegro que sigas trabajando la iluminación. Ya sabes, tú pregunta y si puedo te contesto. Tienes mi mail...propón temas :-)

    No utilicé polarizador. No creo que fuera necesario la verdad. Ese cello (por cierto una maravilla de instrumento hecho a mano) tiene un acabado brillante. Como que la superficie de la caja no es totalmente plana, sino que hace una forma ligeramente curva más acentuada cuanto más nos acercamos a las "f" y al puente, es difícil encontrar el punto en que no hay ningún reflejo. En este caso, lo que ves es el reflejo de la softbox, que justo en ese ángulo y en ese punto de la madera reflejaba la luz hacia la cámara. En mi opinión creo que el reflejo nos ayuda a dar cierta tridimensionalidad al cello y nos cuenta de qué material está hecho (madera con acabado brillante), pero supongo que es un tema de gustos.

    Sobre las distancias... la softbox estaba a un metro más o menos, por encima de Albert y a la derecha de la cámara. La luz que perfila a Albert desde el fondo está a unos dos metros. Y hay un reflector a la izquierda de la cámara, sólo para aportar un pelín de relleno, aproximandamente a un metro de Albert rebotando la luz que proviene de la softbox.

    Me encantaría ver vuestros trabajos en vuestros flickrs, galerías, web o lo que sea... Venga, animaros y así comentamos, que hace mucho que no veo nada vuestro.

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  3. Muchas gracias por las nuevas entradas, ya he visto la nueva web y me gusta bastante.

    A ver si me animo y subo alguna foto, aunque sean viejecillas que sólo ha visto Dani, últimamente no afoto nada, juego un rato con lightroom 3 o ni eso, estoy en modo relax fotográfico.

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