sábado, 10 de julio de 2010

EXPOSICIÓN (III) - Bravo por la música


Cuando me acerqué por primera vez al sistema de zonas de Ansel Adams, me vino a la mente un piano. No hacía más que venirme a la mente la disposición de las notas en un piano y las distancias entre las notas. Y pensé, 'mejor no lo comentes con nadie o te van a tratar de loco'. Poco después, leyendo sobre la vida de Ansel Adams me llevé la grata sorpresa de que Ansel Adams era pianista y tenía formación musical, además de un gran fotógrafo y divulgador. Sabiendo eso, aún lo veía más claro, y el paralelismo se me hacía más evidente. Cualquier fotógrafo con conocimientos de música puede verlo.




Un piano recoge una serie de sonidos (frecuencias) ordenados de menor (notas graves) a mayor (notas agudas) y en un estricto orden ascendente donde cada tecla reproduce un semitono más que la tecla anterior. Cada tecla suena un poco más aguda que su vecina de la izquierda, y un poco más grave que su vecina de la derecha. Los sonidos naturales pueden ser mucho más graves que la tecla más grave, y mucho más agudos que la tecla más aguda. En la naturaleza hay una infinidad de sonidos (notas) que pueden ser ordenados, pero el piano sólo puede reproducir 88 de esos sonidos… sólo puede reproducir un determinado RANGO de sonidos. Cualquier instrumento musical sólo puede reproducir un rango determinado de sonidos. El piano es de los pocos que los tienen ordenados de forma lineal de izquierda a derecha. Por esta razón es el instrumento educativo por excelencia. Todas las notas están visibles y establecidas mediante una lógica aplastante, y que agrupa las octavas de forma que son reconocibles a simple vista.



Una melodía o frase musical es un secuencia de notas (sonidos) de una determinada duración, dispuestos en un determinado orden. Lo que hace que una melodía sea reconocible a nuestro oído no son las notas (sonidos) reproducidos propiamente dichos, sino la duración de estos sonidos y las DISTANCIAS ENTRE SI. Esto hace que una melodía, originalmente compuesta por el autor usando unas notas concretas en una tonalidad concreta, pueda ser TRANSPORTADA a notas más agudas o más graves, y que nuestro oído siga reconociendo la melodía. Dicho a groso modo, puedo empezar una melodía en la nota que me dé la gana, siempre y cuando respete las distancias que tiene que haber entre una nota y otra de la melodía, y el oído seguirá reconociéndola (la oirá más grave o más aguda, pero la reconocerá) Otra cosa es que el autor la compusiera en una determinada TONALIDAD ‘correcta’ que es la que produce una serie de sensaciones y la que consigue transmitir mejor el mensaje que él como autor nos quería hacer llegar. Digamos que es la “TONALIDAD CREATIVAMENTE CORRECTA”…. ;-)



La música es principalmente un tema de DISTANCIAS entre los sonidos que son reproducidos con un determinado ritmo. La exposición fotográfica y el sistema de zonas es también un tema de DISTANCIAS entre distintos valores de luminancia (luz reflejada por los objetos) y también tienen una "EXPOSICIÓN CREATIVAMENTE CORRECTA". Si en una escena tenemos una cantidad determinada de luz incidente iluminando los objetos, y tenemos que un objeto A refleja el doble de luz que un objeto B, y de repente hacemos que la luz incidente baje a la mitad en nuestra escena…¿se conserva la relación de luz reflejada entre A y B?.... Claro que sí. Estableciendo el paralelismo con la música, si variamos la cantidad de luz que ilumina una escena (luz incidente) estamos “transportando” las cantidades de luz reflejada de los objetos, pero las distancias se mantendrán. Es decir, si A reflejaba el doble de luz que B, al disminuir la cantidad de luz incidente, A reflejará menos luz…pero B también, y ambos seguirán manteniendo una relación de 2:1 porque sabemos que A refleja el doble de luz que B.



Igual que una melodía puede sonar en unas notas más graves o más agudas, nuestra escena también puede ser interpretada por nuestra cámara en unos tonos más oscuros (hacia la subexposición) o en unos tonos más claros (hacia la sobreexposición). También ocurre, al igual que con todos los instrumentos musicales cuando interpretan una melodía, que nuestra cámara sólo es capaz de interpretar un determinado RANGO DINÁMICO de nuestra escena real. Y al igual que un compositor, debemos encontrar cuál es la exposición correcta para que los tonos transmitan una realidad subjetiva de forma coherente y estética. Nosotros lo tenemos bastante más fácil que los músicos, porque tenemos un fotómetro de luz reflejada integrado en la cámara que nos guía y nos ayuda a determinar dónde tienen que empezar nuestras “melodías de luminancias y tonalidades de gris”. Y aquí está la clave para poder comprender el uso del fotómetro de la cámara. El fotómetro nos ayuda a situar correctamente nuestra “melodía de tonalidades”. Si lo usamos correctamente, el gris neutro debe coincidir con la marca de “0EV” del fotómetro. Cualquier otro objeto de la escena estará a una determinada ‘distancia’ del gris neutro, y así lo indicará el fotómetro.



En la entrada anterior os propuse que empezarais a medir tomando como referencia la palma de vuestra mano… ¿Qué tal lleváis esas pruebas con el fotómetro?

2 comentarios:

  1. Últimamente con el calor que hace no salgo a afotar, y los RAW pendientes en el pc me dan pao revelarlos. Últimamente sólo me compro cosas, ropa, mucha ropa, una Lowepro Flipside 400AW, libros, El ojo del fotógrafo, el nuevo de Peterson, Los secretos de la forografia, guía de campo. Y voy loco por hacerme con un speedlite 580 EX II o con un Speedlite 430 EX II, aparte de un nuevo cuerpo.

    Cita: "La cámara no hace al fotógrafo, ni el coche al piloto… pero ayuda (y sino que se lo pregunten a Pedro de la Rosa)". XD

    ResponderEliminar
  2. Mucho piensas en comprar y poco en fotografiar. Las fotos no mejoran sólo por comprar cosas, accesorios, cuerpos nuevos, etc.
    A ver si poneis algún enlace a vuestras galerías.. que hace mucho que no veo fotos vuestras.

    Saludos!

    ResponderEliminar